Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias El volcán de Méjico, que está cerca de la Puebla de los Angeles, es también de admirable altura, que sube de treinta leguas al derredor. Sale de este volcán no continuamente, sino a tiempos, cuasi cada día un gran golpe de humo, y sale derecho en alto como una vira; después se va haciendo como un pluma de muy grande, hasta que cesa del todo, y luego se convierte en una como nube negra. Lo más ordinario es salir por la mañana salido el sol, y a la noche cuando se pone, aunque también lo he visto a otras horas. Sale a vueltas del humo también mucha ceniza: fuego no se ha visto salir hasta agora; hay recelo que salga, y abrase la tierra, que es la mejor de aquel reino, la que tiene en su contorno. Tienen por averiguado que de este volcán y de la sierra de Tlaxcala, que está vecina, se hace cierta correspondencia, por donde son tantos los truenos y relámpagos, y aun rayos, que de ordinario se sienten por allí. A este volcán han subido y entrado en él españoles y sacado alcrebite o piedra azufre para hacer pólvora. Cortés cuenta la diligencia que él hizo para descubrir lo que allí había.