Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias De ahí a pocos años el de ochenta y dos fué el temblor de Arequipa, que asoló cuasi aquella ciudad. Después, el año de ochenta y seis, a nueve de julio, fué el de la ciudad de los Reyes, que, según escribió el Virrey, había corrido en largo por la costa ciento y setenta leguas, y en ancho la sierra adentro cincuenta leguas. En este temblor fué gran misericordia del Señor prevenir la gente con un ruido grande, que sintieron algún poco antes del temblor, y como están allí advertidos por la costumbre, luego se pusieron en cobro, saliéndose a las calles, o plazas, o huertas, finalmente, a lo descubierto. Y así, aunque arruinó mucho aquella ciudad, y los principales edificios de ella los derribó o maltrató mucho; pero de la gente sólo refieren haber muerto hasta catorce o veinte personas. Hizo también entonces la mar el mismo movimiento que había hecho en Chile, que fué poco después de pasado el temblor de tierra salir ella muy brava de sus playas y entrar la tierra adentro cuasi dos leguas, porque subió más de catorce brazas, y cubrió toda aquella playa, nadando en el agua que dije las vigas y madera que allí había.