Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias En Méjico tuvo también el demonio su modo de monjas, aunque no les duraba la profesión y santimonia más de por un año; y era de esta manera: dentro de aquella cerca grandísima, que dijimos arriba, que tenía el templo principal, había dos casas de recogimiento, una frontera de otra; la una de varones, y la otra de mujeres. En la de mujeres sólo había doncellas de doce a trece años, a las cuales llamaban las mozas de la penitencia; eran otras tantas como los varones; vivían en castidad y clausura como doncellas diputadas al culto de su Dios. El ejercicio que tenían era regar y barrer el templo y hacer cada mañana de comer al ídolo y a sus ministros de aquello que de limosna recogían los religiosos. La comida que al ídolo hacían eran unos bollos pequeños en figura de manos y pies, y otros retorcidos como melcochas. Con este pan hacían ciertos guisados, y poníanselo al ídolo delante cada día, y comíanlo sus sacerdotes, como los de Bel, que cuenta Daniel.