Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias No podÃa haber más de cincuenta; ejercitándose en penitencia, y levantábanse a media noche a tañer unos caracoles y bocinas, con que despertaban a la gente. Velaban el Ãdolo por sus cuartos, porque no se apagase la lumbre que estaba delante del altar; administraban el incensario con que los sacerdotes incensaban el Ãdolo a media noche, a la mañana y al medio dÃa y a la oración. Estos estaban muy sujetos y obedientes a los mayores, y no salÃan un punto de lo que les mandaban. Y después que a media noche acababan de incensar los sacerdotes, éstos se iban a un lugar particular y sacrificaban, sacándose sangre de los molledos con unas puntas duras y agudas; y la sangre que asà sacaban se la ponÃan por las sienes hasta lo bajo de la oreja. Y hecho este sacrificio se iban luego a lavar a una laguna; no se untaban estos mozos con ningún betún en la cabeza, ni en el cuerpo, como los sacerdotes; y su vestido era una tela que allá se hace muy áspera y blanca. Durábales este ejercicio y aspereza de penitencia un año entero, en el cual vivÃan con mucho recogimiento y mortificación.