Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias Los mismos indios, después que tienen la luz de nuestra fe, se ríen y hacen burla de las niñerías en que sus dioses falsos los traían ocupados, a los cuales servían mucho más por el temor que tenían de que les habían de hacer mal si no les obedecían en todo, que no por el amor que les tenían, aunque también vivían muchos de ellos engañados con falsas esperanzas de bienes temporales, que los eternos no llegaban a su pensamiento; y es de advertir que, donde la potencia temporal estuvo más engrandecida, allí se acrecentó la superstición, como se ve en los reinos de Méjico y del Cuzco, donde es cosa increíble los adoratorios que había, pues dentro de la misma ciudad del Cuzco, pasaban de trescientos. De los reyes del Cuzco fué Mangoinga Yupangui el que más acrecentó el culto de sus ídolos, inventando mil diferencias de sacrificios y fiestas y ceremonias; y lo mismo fué en Méjico por el rey Izcoalt, que fué el cuarto de aquel reino.
En esotras naciones de indios, como en la provincia de Guatimala, y en las islas y Nuevo Reino, y provincias de Chile, y otras que eran como behetrías, aunque había gran multitud de supersticiones y sacrificios; pero no tenían que ver con lo del Cuzco y Méjico, donde satanás estaba como en su Roma o Jerusalén, hasta que fué echado a su pesar, y en su lugar se colocó la santa Cruz, y el reino de Cristo, nuestro Dios, ocupó lo que el tirano tenía usurpado.