Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias Después de haber comido, poníanle sartales de flores al cuello y muchos ramilletes en las manos; traía su guardia muy cumplida, con otra mucha gente que lo acompañaba, y salían con él por la ciudad, el cual iba cantando y bailando por toda ella, para ser conocido por semejanza de su Dios; y en comenzando a cantar, salían de sus casas las mujeres y niños a saludarle y ofrecerle ofrenda como a Dios. Nueve días antes de la fiesta venían ante él dos viejos muy venerables de las dignidades del templo; y humillándose ante él, le decían con una voz muy humilde y baja: Señor, sabrás que de aquí a nueve días se te acaba el trabajo de bailar y cantar, porque entonces has de morir; y él había de responder que fuese mucho de norabuena.