Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias Al cabo de los cincuenta y dos años que se cerraba la rueda, usaban una ceremonia donosa, y era, que la última noche quebraban cuantas vasijas tenían, y apagaban cuantas lumbres había, diciendo que en una de las ruedas había de fenecer el mundo, y que por ventura sería aquella en que se hallaban, y que, pues se había de acabar el mundo, no habían de guisar, ni comer, que para qué eran vasijas, ni lumbre, y así se estaban toda la noche, diciendo que quizá no amanecería más, velando con gran atención todos para ver si amanecía. En viendo que venía el día, tocaban muchos atambores, y bocinas, y flautas y otros instrumentos de regocijo y alegría; diciendo, que ya Dios les alargaba otro siglo, que eran cincuenta y dos años, y comenzaban otra rueda.
Sacaban, el día que amanecía para principio de otro siglo, lumbre nueva, y compraban vasos de nuevo, ollas y todo lo necesario para guisar de comer, e iban todos por lumbre nueva donde la sacaba el sumo sacerdote, precediendo una solemnísima procesión en hacimiento de gracias, porque les había amanecido, y prorrogádoles otro siglo. Este era su modo de contar años, y meses, y semanas y siglos.