Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias De la guerra que tuvieron con los de Culhuacán
Por consejo del ídolo enviaron sus mensajeros al señor de Culhuacán, pidiéndole sitio donde poblar; y, después de haberlo consultado con los suyos, les señaló a Tizaapán, que quiere decir aguas blancas, con intento de que se perdiesen y muriesen, porque en aquel sitio había grande suma de víboras y culebras y otros animales ponzoñosos, que se criaban en un cerro cercano. Mas ellos, persuadidos y enseñados de su demonio, admitieron de buena gana lo que les ofrecieron, y por arte diabólica amansaron todas aquellas animalias, sin que les hiciesen daño alguno, y aun las convirtieron en mantenimiento, comiendo muy a su salvo y placer de ellas.
Visto esto por el señor de Culhuacán, y que habían hecho sementeras y cultivaban la tierra, tuvo por bien admitirlos a su ciudad y contratar con ellos muy de amistad; mas el Dios que los mejicanos adoraban (como suele) no hacía bien sino para hacer más mal. Dijo, pues, a sus sacerdotes que no era aquél el sitio adonde él quería que permaneciesen, y que el salir de allí había de ser trabando guerra; y para esto se había de buscar una mujer, que se había de llamar la diosa de la discordia, y fué la traza enviar a pedir al rey de Culhuacán su hija para reina de los mejicanos y madre de su dios; a él le pareció bien la embajada, y luego la dió con mucho aderezo y acompañamiento.