Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Entretanto los enemigos se presentaban en mayor número que al principio, como si aquella ligera escaramuza les hubiese metido en ganas de pelear. Rompieron, pues, un fuego desordenado en varios puntos de una extensa línea, al que solo contestaron nuestras guerrillas; pero con tal éxito, que tuvieron a raya toda la tarde a fuerzas muy superiores de Infantería y de a caballo.
Este tiroteo duró hasta después de las cinco, hora en que la artillería del TERCER CUERPO metió algunas granadas entre la caballería enemiga, cuya extraordinaria movilidad fatigaba a los de Alba de Tormes. Convencidos entonces los jinetes árabes de que nuestros proyectiles corrían más que los mejores caballos, tuvieron por conveniente volver a su campamento, llevándose por delante a su castigada infantería.
Nuestras pérdidas fueron un soldado muerto, dos oficiales y veintiocho soldados heridos, y diez contusos, entre ellos un oficial.
El combate de ayer, 10, fue mucho más serio, aunque bastante parecido al anterior.
El teatro era el mismo, e igual también el plan de ataque y defensa de ambos ejércitos; pero todo se verificó en mayor escala, constituyendo un hermoso triunfo para nuestra bandera.