Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Fortificaciones.—El vapor, el ferrocarril y el telégrafo en Marruecos.—Reconocimiento.—Un espÃa.—El general Zabala.—El gobernador de Gibraltar.—El tren de sitio.
DÃa 27 de enero.
Pasó otro hermosÃsimo dÃa de sol, que no ha alumbrado nada nuevo.
Como viernes que ha sido, hanse visto banderas sobre todas las mezquitas de Tetuán.
—Hoy es el domingo de los moros… —ha exclamado muchas veces Santiago.
Nuestras fortificaciones adelantan de una manera maravillosa. Ya están concluidos los fosos y parapetos que han de defender a Fuerte MartÃn el dÃa que levantemos el campo. La aduana ha sido rodeada también por una extensa y sólida trinchera. Dentro de ella quedan encerrados algunos edificios de tablas, que se han construido para almacenar municiones, asà como dos grandes tinglados, en que hay ya de repuesto un millón de raciones, además de las que se desembarcan incesantemente para la provisión diaria del ejército.