Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Comprenderéis, por lo ya dicho, que yo no considero a Tetuán utilitariamente, sino con ojos de poeta o de artista. Tetuán, es lo que debía ser, lo que yo deseaba que fuera: una ciudad completamente árabe; un pueblo diferente en todo de los de Europa; un nido de moros; una resurrección de la antigua Granada. La forma de sus calles, la disposición de sus casas, todo lo que encierra y aquello mismo de que carece, revelan la índole, la historia y las costumbres de sus moradores. Solamente los islamitas pudieran hallarse bien avenidos en una ciudad semejante: las preocupaciones de su espíritu y los afectos de su corazón se ven retratados en los menores accidentes de cada barrio, de cada vivienda, de cada aposento, así como en el aspecto general de la población en conjunto.