Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa De cómo cambié de idea y salà para España.
DÃa 22 de marzo.
Dentro de dos horas habré abandonado a Tetuán; pero no con dirección a Tánger, sino con dirección a Madrid.
He pedido licencÃa temporal al general en jefe, y me la ha concedido.
La razón que me asiste para obrar asà (espontánea y libremente como lo hago) es la misma que me trajo a la guerra, también voluntariamente: el amor a mi Patria.
Entonces creà que su interés, su gloria, su prosperidad estaban en esta tierra, y vine a añadir mi pobre grano de arena a la obra de nuestra regreneración; y luché y padecà sin quejarme; y sufrÃ, no digo resignado, sino contento, todo género de trabajos y privaciones, porque los sufrÃa por la patria; y canté a mi modo la guerra; y procuré, en fin, inflamar más y más, si esto hubiera sido posible, el entusiasmo del pueblo y del ejército.