El Amigo de la muerte
El Amigo de la muerte Un frío horrible invadió la estancia, e instantáneamente Gil Gil y Elena quedaron helados, petrificados, inmóviles en aquella religiosa actitud, de rodillas, cogidos de las manos, con los ojos alzados al cielo, como dos magníficas estatuas sepulcrales.
Pocas horas después estalló la tierra como una granada.
Los astros más próximos a ella atrajeron y se asimilaron los fragmentos de la deshecha mole, no sin que la anexión les originase tremendos cataclismos, como diluvios, desviaciones de sus ejes polares, etc.
La luna, casi intacta, pasó a ser satélite, no sé si de Venus o de Mercurio.
Entretanto se había verificado el Juicio final de la familia de Adán y Eva, no en el valle de Josafat, sino en el cometa llamado de Carlos V, y las almas de los réprobos fueron desterradas a otros planetas, donde hubieron de emprender nueva vida… ¿Qué mayor castigo?
Los que se purifiquen en esta segunda existencia alcanzarán la gloria de volver al seno de Dios el día que desaparezcan aquellos astros… Los que no se purifiquen aún habrán de emigrar a otros cien mundos, donde peregrinarán del mismo modo que nosotros peregrinamos por el nuestro…