El Amigo de la muerte
El Amigo de la muerte El antiguo Gil Gil no había vuelto a ver a la Muerte.
Y aquí pudiera terminar la presente historia, y, sin embargo, aquí es donde verdaderamente principiará a ser interesante y clara.
El sol en el ocaso
Amaba y era amada; adoraba y era adorada. Siguiendo la ley de la naturaleza, las almas de los dos amantes al confundirse la una con la otra, hubieran dejado de existir en la embriaguez de la pasión si las almas pudieran morir.
(Lord Byron.)
Gil y Elena se amaban, se pertenecían, eran libres, estaban solos.
Los recuerdos de su infancia, los latidos de su corazón, la voluntad de sus padres, la fortuna, el nacimiento, la bendición de Dios, todo los unía, todo los enlazaba.