El Amigo de la muerte
El Amigo de la muerte Era un terrible ser, envuelto en larguÃsima capa oscura, el cual se hallaba de pie, a su lado, inmóvil, silencioso, cubriéndolos con su sombra…
¡Gil Gil adivinó quién era!
Elena no veÃa al lúgubre personaje… Elena seguÃa viendo a la luna.
Al fin… ¡médico!
Gil Gil estaba entre su amor y la Muerte, o sea entre la muerte y la vida.
SÃ; porque aquella lúgubre sombra que se habÃa interpuesto entre él y la luna, nublando en el semblante de Elena los resplandores de la pasión, era la divinidad de las tinieblas, la fiel compaña de nuestro héroe desde la triste noche en que el entonces infortunado pensó suicidarse.
—¡Hola amigo!— le dijo como aquella noche.
—¡Ah, calla!… —murmuró Gil Gil, tapándose el rostro con las manos.
—¿Qué tienes, amor mÃo? —preguntó Elena reparando en la angustia de su esposo.
—¡Elena!… ¡Elena!… ¡No te apartes de mÃ! —exclamó el joven desesperadamente, rodeando con el brazo izquierdo el cuello de la desposada.
—Tengo que hablarte… —añadió la Muerte, cogiendo la mano derecha de Gil Gil y atrayéndolo con dulzura.