El Capitán Veneno
El Capitán Veneno —¡Diéronle! ¡Diéronle! —exclamó con su gramática de Mondoñedo—. ¡Bien hice yo en no salir! ¡Buenos forados habrÃan abierto las balas en mis tres refajos!
Imaginémonos un punto el renovado terror de la pobre madre, hasta que Angustias la convenció de que estaba ilesa. Básteos saber que, según iremos viendo, la infeliz guipuzcoana no habÃa de gozar hora de salud desde aquel espantoso dÃa… Y acudamos ahora al malparado Capitán, a ver qué juicio forma de sus heridas el diligente y experto doctor Sánchez.