El Capitán Veneno
El Capitán Veneno Dichas estas verdades de a folio, recomendó muchÃsimo, y hasta con pesadez —sin duda por conocer bien a las hijas de Eva—, que cuando el herido recobrase el conocimiento no le permitieran hablar, ni le hablaran ellas de cosa alguna, por urgente que les pareciese entrar en conversación con él; dejó instrucciones verbales y recetas escritas para todos los casos y accidentes que pudieran sobrevenir; quedó en volver al otro dÃa, aunque también hubiese tiros, a fuer de hombre tan cabal como buen médico y como inocente orador, y se marchó a su casa, por si le llamaban para otro apuro semejante; no, empero, sin aconsejar a la conturbada viuda que se acostara temprano, pues no tenÃa el pulso en caja, y era muy posible que le entrase una poca fiebre al llegar la noche… —que ya habÃa llegado.