El Capitán Veneno
El Capitán Veneno Varias observaciones o conjeturas habÃan cruzado la madre y la hija, durante aquella larga velada, acerca de cuál podrÃa ser la calidad originaria del Capitán, cuál su carácter, cuáles sus ideas y sentimientos. Con la nimiedad de atención que no pierden las mujeres ni aun en las más terribles y solemnes circunstancias, habÃan reparado en la finura de la camisa, en la riqueza del reloj, en la pulcritud de la persona y en las coronitas de marqués de los calcetines del paciente. Tampoco dejaron de fijarse en una muy vieja medalla de oro que llevaba al cuello bajo sus vestiduras, ni en que aquella medalla representaba a la Virgen del Pilar de Zaragoza; de todo lo cual se alegraron sobremanera, sacando en limpio que el Capitán era persona de clase y de buena y cristiana educación. Lo que naturalmente respetaron fue el interior de sus bolsillos, donde tal vez habrÃa cartas o tarjetas que declarasen su nombre y las señas de su casa; declaraciones que esperaban en Dios podrÃa hacerles él mismo cuando recobrase el conocimiento y la palabra, en señal de que le quedaban dÃas que vivir…