El clavo
El clavo La chata cabeza de este clavo asomaba por la parte superior del hueso coronal, mientras que la punta salÃa por el que fue cielo de la boca.
¿Qué podÃa significar aquello?
De la extrañeza pasamos a las conjeturas, ¡y de las conjeturas al horror!…
—¡Reconozco la Providencia! —exclamó finalmente Zarco—. ¡He aquà un espantoso crimen que iba a quedar impune y que se delata por sà mismo a la justicia! ¡Cumpliré con mi deber, tanto más, cuanto que parece que el mismo Dios me lo ordena directamente al poner ante mis ojos la taladrada cabeza de la vÃctima! ¡Ah! SÃ… ¡Juro no descansar hasta que el autor de este horrible delito expÃe su maldad en el cadalso!