El Sombrero de tres picos

El Sombrero de tres picos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señá Frasquita se puso entonces a besarla, sin saber tampoco lo que se hacía, diciéndole entre sus sollozos, como una niña que busca amparo en su madre:

—¡Señora, señora! ¡Qué desgraciada soy!

—¡No tanto como usted se figura! —contestábale la corregidora, llorando también generosamente.

—¡Yo sí que soy desgraciado! —gemía al mismo tiempo el tío Lucas, andando a puñetazos con sus lágrimas, como avergonzado de verterlas.

—Pues ¿y yo? —prorrumpió al fin Don Eugenio, sintiéndose ablandado por el contagioso lloro de los demás, o esperando salvarse también por la vía húmeda, quiero decir, por la vía del llanto—. ¡Ah, yo soy un pícaro!, ¡un monstruo!, ¡un calavera deshecho, que ha llevado su merecido!

Y rompió a berrear tristemente, abrazado a la barriga del Sr. Juan López.

Y éste y los criados lloraban de igual manera, y todo parecía concluido, y, sin embargo, nadie se había explicado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker