El Sombrero de tres picos
El Sombrero de tres picos Salido que hubieron de la sala el corregidor y el tío Lucas, sentóse de nuevo la corregidora en el sofá, colocó a su lado a la señá Frasquita, y, dirigiéndose a los domésticos y ministriles que obstruían la puerta, les dijo con afable sencillez:
—¡Vaya, muchachos!… Contad ahora vosotros a esta excelente mujer todo lo malo que sepáis de mí.
Avanzó el cuarto estado, y diez voces quisieron hablar a un mismo tiempo, pero el ama de leche, como la persona que más alas tenía en la casa, impuso silencio a los demás, y dijo de esta manera:
