El Sombrero de tres picos
El Sombrero de tres picos —¿Tan rico era el molinero, o tan imprudentes sus tertulianos? —exclamaréis interrumpiéndome.
Ni lo uno ni lo otro. El molinero sólo tenÃa un pasar, y aquellos caballeros eran la delicadeza y el orgullo personificados. Pero en unos tiempos en que se pagaban cincuenta y tantas contribuciones diferentes a la Iglesia y al Estado, poco arriesgaba un rústico de tan claras luces como aquél en tenerse ganada la voluntad de regidores, canónigos, frailes, escribanos y demás personas de campanillas. Asà es que no faltaba quien dijese que el tÃo Lucas (tal era el nombre del molinero) se ahorraba un dineral al año a fuerza de agasajar a todo el mundo.