La Alpujarra
La Alpujarra (Aquí su discurso, que no os leo, porque es largo, y no tan bueno, ni por asomos, como aquel que pronunció en el Albaicín elogiando las cualidades de la raza morisca. —Por lo visto, al opulento ABEN-XAGUAR le daba por la oratoria, como a nosotros; pero sus discursos son mejores o peores según las dotes literarias del historiador que los transcribe—. La arenga del Albaicín ha llegado a nuestros días extractada por Hurtado de Mendoza, y así resulta ella de severa, clásica y elegante[35], mientras que en la oración que aquí omito se echa de ver que el que nos la transmite es hombre de más imaginación que humanidades).
«Apenas ABEN CHOCHAR (prosigue Pérez de Hita) había dicho estas palabras, cuando todo aquel confuso escuadrón movió un gran alarido, diciendo: “¡Viva el Rey D. FERNANDO MULEY, a quien escogemos, y queremos que lo sea, para que nos defienda y nos ponga en libertad!”.
»Y, diciendo esto, muchos de los más cercanos arremetieron a D. FERNANDO, y a él y su silla levantaron en alto, diciendo: “¡Viva el Rey de Granada, MULEY ABEN-HUMEYA!” —Y ansí le tuvieron en alto una gran pieza.