La Alpujarra
La Alpujarra No, señor, no; la legÃtima uva alpujarreña no llega nunca a ser madre… (del vino); —ni viene a parar en fácil bacante que solo dure lo que los festines de otoño—; ni acaba en solterona que se pase y acartone, como la Eugenia Grandet de Balzac, y solo sirva a la vejez para sazonar, vestida de oscuro, tal o cual especie de pouding; —ni es, en fin, jamás emparedada odalisca que espere vez entre otras frutas en la despensa de un goloso, del modo y manera que refiere Lord Byron en el Canto VI de su Don Juan…
La uva de la Alpujarra cumple una misión más noble. —La uva de la Alpujarra se mete monja, vive cenobÃticamente, y muere virgen—.
¿Cómo as�
Vais a saberlo.