La Alpujarra
La Alpujarra El aspecto de este lugar… (¡asombro causa que ni siquiera sea villa, cuando tantas ciudades quisieran tener su historia y su hermosura!…) —el aspecto de Cádiar, digo, es de lo más pintoresco, noble y principal que puede darse, partiendo siempre del principio de que se trata de una población de 2354 almas—. Más que un pueblo agrÃcola y ganadero, que no es otra cosa, parece lo que fue hace trescientos años; una residencia de prÃncipes, una mansión de placeres; un Aranjuez, un Versalles, una Capua.
Todo esto, se entiende, visto por fuera, y considerando en conjunto, como nosotros consideramos ahora, sus grandes casas rodeadas de huertas y jardines, sus oscuros olivares, su refulgente rÃo, sus floridos campos; la poética bruma que se resistÃa a dejar las alamedas, el radiante azul del cielo a que no lograba subir aquella bruma, y el alegre Sol que plateaba las cercanas nieves, doraba los edificios, relucÃa en las aguas, argentaba la misma niebla y convertÃa en penachos de colores las columnas de humo de los hogares… Visto después por dentro, Cádiar nos pareció lo que cualquier otro pueblo campestre de su categorÃa estadÃstica…