La Alpujarra
La Alpujarra El romanceador Alonso del Castillo, hablando de estos papeles, escribÃa poco después las siguientes palabras: «Cuentan los moros haber sido la principal ocasión por la cual los moros y turcos de BerberÃa acordaron de matar a este D. Hernandillo de Valor»… Sin embargo, no podÃan ser más inocentes aquellos documentos; pues, según confiesa el mismo romanceador, y reconocen todos los cronistas, habÃan sido redactados cuando ABEN-HUMEYA escribió a D. JUAN DE AUSTRIA quejándose de que hubiesen dado tormento a su encarcelado padre; ocasión en que, muy lejos de hablarle de paz, le amenazaba con no dejar un cristiano a vida… Pero el alcaide de Güéjar, descontento sin duda del REYECILLO, «guardó aquella carta (dice Mármol) para calumniarle con ella», y, unida al pasaporte, fue un arma terrible en poder de los ARCOS y los ROJAS.
Leamos ambos papeles, incluÃdos en el Cartulario del mencionado Alonso del Castillo. Son dos muestras curiosas de la mala ortografÃa de ABEN-HUMEYA y de su piedad filial.
DecÃa asà el pasaporte:
«Con el nombre de Dios piadoso y misericordioso. Del estado grande, renovado por la gracia de Dios, con generosidad e ánimo valeroso, de Muley Mahamad Aben Omeya, Gobernador e Rey de los creyentes (¡que Dios haga victorioso e sea servido de remediar con él a los del Poniente que suscitaron la ley de Dios!).