La Alpujarra
La Alpujarra «Halláronle desnudo y medio dormido (continúa por su parte Mendoza); y, vilmente, entre el miedo y el sueño y las dos mujeres; estorbado de ellas, especialmente de la VIUDA… que se abrazó con él (abrazo de Dalila para impedirle la defensa), fue preso… y atáronle las manos con un almaizar (especie de toca o faja morisca)».
«No hizo resistencia»… «Ninguno hubo que tomase las armas ni volviese de palabra por él»… «¡Faltó maestro a ABEN-HUMEYA (prorrumpe al llegar a este punto el insigne D. Diego)…; porque ni supo proveer y mandar como Rey, ni resistir como hombre!»
En cambio, el mismo que así habla va a hacernos ver que, cuando menos, aquel infortunado supo morir.
«Juntáronse (dice) ABEN-ABOO, los CAPITANES y DIEGO ALGUACIL… a tratar del delito y la pena, en su presencia. Leyéronle y mostráronle la carta (la orden contrahecha de asesinar a los turcos), que él, como inocente, negó. Conoció la letra del pariente de DIEGO ALGUACIL: dijo que era su enemigo; que los turcos no tenían autoridad para juzgarle; protestoles de parte de MAHOMA, del Emperador de los turcos y del Rey de Argel, que le tuviesen preso, dando cuenta de ello y admitiendo sus defensas…