La Alpujarra
La Alpujarra »Ahogáronle dos hombres (DIEGO ALGUACIL y DIEGO DE ARCOS, según Mármol: ABEN-ABOO y ALGUACIL, según Lafuente Alcántara), uno tirándole de una parte y otro de la cuerda que le cruzaron en la garganta (Pérez de Hita dice que lo ahorcaron con una toca).—Él mismo se dio la vuelta, como le hiciesen menos daño: concertó la ropa; cubriose el rostro»…
ABEN-HUMEYA acababa de cumplir veintitrés años.
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«Le sacaron muerto (cuenta otro historiador), y le enterraron en un muladar, con el desprecio que merecĂan sus maldades»…
Sin embargo; algunos meses despuĂ©s, a la conclusiĂłn de la Guerra de los moriscos, y despoblada ya la Alpujarra, «tuvo noticia el SEĂ‘OR D. JUAN DE AUSTRIA (dice PĂ©rez de Hita, refiriĂ©ndose a D. JUAN DE AUSTRIA) de como estaba enterrado en Andarax D. FERNANDO DE VALOR el que habĂa sido Rey, y como habĂa muerto cristiano, y atento a esto, mandĂł su Alteza que los huesos suyos fuesen llevados a Guadix a enterrar»…
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Lo único que la Historia vuelve a saber de la mora ZAHARA es que, seis años después de terminada la Guerra, la vieron en Tetuán «casada, a ley de maldición con el propio DIEGO ALGUACIL». Asà lo refiere Luis del Mármol.