Bajo las lilas
Bajo las lilas —No debe haber muchas personas que se atrevan a dejar solos a sus hijos frente a un pastel tan tentador con la certeza de que ellos ni lo tocarán siquiera —dijo Betty orgullosamente mientras se alejaban hacia la fuente llevando sendos recipientes en la mano.
¡Ay!…, ¡cuán pronto se desvanecerÃa la confianza de estas buenas madrecitas!… No habÃan pasado cinco minutos cuando, de regreso ya, sorprendieron una escena que las dejó atónitas al mismo tiempo que se estremecÃan de temor. RÃgidas, boca abajo, yacÃan las catorce muñecas, y la torta, la tan apetecida torta habÃa desaparecido…
Durante un instante las dos pequeñas permanecieron inmóviles contemplando la terrible escena. Mas Bab, reaccionando de su estupor, arrojó lejos de sà el jarro de agua y haciendo un gesto amenazador con el puño gritó con furia:
—¡Ha sido Sally!… Juró que se vengarÃa de mà por castigarla cuando ella molestaba a la pobre Mary Ann y ha, cumplido su juramento. Pero ¡ya me las pagará!… Corre tú por ese lado. Yo la buscaré por este otro. ¡Rápido! ¡Rápido!