Bajo las lilas
Bajo las lilas Estas cosas complacían a la señorita Celia quien, muy contenta, los miraba partir mientras ella se quedaba tranquilamente en casa y se dedicaba a coser algunas prendas delicadas o a escribir cartas voluminosas o a soñar con otras cartas tan largas como las suyas, meciéndose en su sillón hamaca bajo las lilas.