Bajo las lilas
Bajo las lilas La señora Moss no había estado, en realidad, muy preocupada, pues Cy le había dicho que Bab iba tras de Ben, y Billy, que trajera las últimas noticias, aseguro que la niña había estado a Salvo entre ellos. Por eso, madre al fin, los seco, abrigo y consoló antes de retarlos. La reprimenda vino después, mas fue poco enérgica. Y cuando ellos se pusieron a relatar las aventuras corridas tan fantásticas les parecieron; produjeron gran asombro entre Su auditorio, que festejo todo con ruidosas carcajadas, especialmente el episodio de la carretilla que Bab se empeñó en relatar ron todo detalle en prueba de su agradecimiento hacia el confundido Ben.
Thorny gritaba de risa y hasta la dulce Betty olvido las lágrima que le hiciera derramar la noticia de la desaparición del perro para unirse al concierto de carcajadas de la familia cuando Bab imito a Pat recitando el poema de «Mamá Gansa».
—No debemos reír más, de lo contrario estos niños creerán que han realizado una gran hazaña al escaparse sin decir nada —manifestó la señorita Celia cuando las carcajadas se callaron un y agrego:
—Yo no estoy muy contenta, pero no agregare una palabra más porque creo que Ben ya ha recibido suficiente castigo.