Bajo las lilas
Bajo las lilas —Eso le agradará, sin duda, y si le permites que remiende mis botas viejas, se las ponga y se coloque un penacho en el sombrero cuando te acompaña sentado en el asiento de atrás del faetón, se considerará el muchacho más feliz de la tierra… —rió Thorny, quien sabÃa que una de las ambiciones de Ben era llegar a ser «palafrenero de primera categorÃa».
—No, esas cosas no se estilan en América, y serÃa absurdo en un lugar tan pequeño como éste verlo vestido de azul y lleno de adornos. Me gusta más con su viejo sombrero de paja, y puedes decirle que con librea o sin ella será siempre el mejor palafrenero da la tierra.
—Se lo diré, y se pondrá tan orgulloso como Punch. Porque él considera que una palabra tuya vale más que todas las que puedan decirle los demás. Y tú, ¿no la regalarás nada? Regálale cualquier cosa, asà le demuestras que ambos estamos arrepentidos de lo injusto que hemos sido con él en esta asunto del dinero y los ratones.