Bajo las lilas
Bajo las lilas —Voy a enseñar a Ben a tirar al blanco. Es una excelente diversión para esta época calurosa. Pronto tendremos unos buenos tiradores y tú podrás otorgar premios a los mejores. Vamos, Ben… Hay suficiente cuerda como para poner los arcos en condiciones. Luego haremos una exhibición de tiro al blanco para las damas.
—Yo no sabré. Jamás tuve un arco entre las manos. El pequeño dardo que sostenÃa cuando hacÃa de Cupido no servÃa para nada —respondió Ben, a quien le parecÃa que aquel niño «prodigio» que fuera él en otro tiempo no tenÃa nada que ver con el joven respetable que en aquellos momentos caminaba del brazo del joven dueño de casa.
—Lo único que necesitas es práctica. Yo fui un gran tirador, pero ahora no creo que pueda acertar a otra cosa que no sea la puerta del granero —comentó Thorny para darle ánimos.
En tanto que los muchachos se alejaban con gran ruido de botas y rechinar de espuelas. Bab observó con, ese tono de señorita que habÃa adoptado desde que se dedicara con entusiasmo a la costura:
—Nosotras acostumbrábamos a hacer arcos con ballenas cuando éramos más chicas, pero ahora somos demasiado grandes para entretenernos con eso.