Bajo las lilas
Bajo las lilas —Yo me divertirÃa lo mismo, pero Bab, como ya cumplió los once años, no quiere jugar más —declaró honestamente Betty que en ese momento alisaba su aguja en el esmeril.
—La gente adulta también practica la ballesterÃa, como se llana en Inglaterra a tirar con arcos y flechas. DÃas pasados estuve leyendo algo a ese respecto y vi una fotografÃa de la reina Victoria con un arco. De modo que no tienes por que avergonzarte, Bab —dijo la señorita Celia quien se puso a revolver los diarios y revistas que tenÃa junto a su sillón buscando aquella fotografÃa de que hablara.
Por su parte consideraba que ese nuevo entretenimiento divertirÃa tanto a los muchachos como a las niñas.
—¡Una reina!… ¿Te das cuenta? —comentó Betty muy asombrada y también complacida de que su amiga no la considerara una tonta porque se divertÃa con esos sencillos juguetes fabricados en casa.
—En épocas pasadas, los arcos y las flechas eran usados en los combates y ya hemos leÃdo cómo los arqueros ingleses oscurecÃan el cielo con las flechas y cómo mataban a sus enemigos.
—También los indios las usaban. Yo he encontrado algunas flechas de piedra junto al rÃo hundidas en el barro —exclamó Bab demostrando repentino interés. Las batallas atraÃan su atención más que las reinas.