Bajo las lilas
Bajo las lilas —«¿Qué buscan tan lejos?» —preguntó con un tono tan natural fijando sus ojos en Mamie Piters que la pequeña, sobresaltada, respondió:
—No sé… —razón por la cual el recitador se apresuró a señalar con su dedo gordezuelo su propio corazón y concluir In poesÃa, que fue considerada la más preciosa joya de la colección. Billy volvió a su asiento muy orgulloso, completamente convencido de que su pueblo natal tenÃa un orador que con el tiempo eclipsarÃa a Edward Everett y a Wendell Phillips.
Sally Folsom atacó «El bosquecillo de coral», elegido con el expreso propósito de sobresaltar y hacer sonrojar a su amiga Almira Mullet al recitar la segunda estrofa de ese hermoso poema que hablaba de un «mullet» que efectuaba correrÃas.
Una de las niñas mayores recitó «Perdido Amor», de Wodsworth con acento melancólico, apretando las manos y lanzando un ¡oh!… tan fuerte como si le hubiesen extraÃdo una muela.