Bajo las lilas
Bajo las lilas Bab prefería las piezas cómicas y ésa divirtió e hizo reír a todos por la gracia con que dijo el jocoso poema «La casa de los gatitos». Lanzaba unos estridentes «miau» y cuando explicó cómo la «afectuosa mamá gata se rascaba la nariz» imitó tan bien el gesto del animal que los niños lo festejaron con chillidos de alegría. Y concluyó con un «miau» tan perfecto que su auditorio consideró que jamás se había escuchado mejor imitación.
La pequeña y dulce Betty murmuró más que recitó «Lirio blanco», balanceándose de derecha a izquierda como si solamente así pudiese decir los versos.
—Hemos llegado al fin de este recital. Si alguna de las señoras desea dirigir unas palabras a los niños yo las agradeceré encantada —dijo cortésmente la maestra antes de despedir a sus alumnos con una canción.