Bajo las lilas
Bajo las lilas tang hua ki,
Hong Kong do ra me!
¡Ah sin lo
pan to fo,
Tsing up chin leute?"
Llevado por su pasión, Shan abandonó el banco, cayó sobre sus rodillas y apretando sus manos, inclinó la frente en el polvo de su ídolo. Pero ¡oh!…
«Ki Hi oyó la canción de amor
Ki Hi oyó la canción de amor
y un jarro levantó con gracioso ademán.
Un chorro de agua cayó sobre el pobre cantor
y ése fue el fin de Chingery Chan».
Luego empezaron a prepararse para presenciar el número principal de la función mientras el empresario Thorny anunciaba que iban a ver el espectáculo más elegante y variado «jamás presentado en escenario alguno». Y cuando se lea la no muy afortunada descripción que sigue habrá que reconocer que la promesa fue fielmente cumplida.