Bajo las lilas
Bajo las lilas —Tengo el propósito de ir a verlo. Ahora estoy dando unas vueltas para entretenerme hasta que él regrese —dijo el desconocido exhalando un impaciente suspiro.
—Betty creyó que usted era un vagabundo, pero yo no le tuve miedo. Me gustan los vagabundos desde que conocí a Ben —explicó Bab.
—¿Quién es Ben? —Y el hombre se aproximó tanto a ella que Betty casi se cae al querer retroceder—. No te asustes, pequeña. A mí me gustan los niños, de modo que tranquilícense y cuéntenme lo que sepan acerca de Ben —pidió el hombre con tono persuasivo e inclinando tanto su rostro el de las dos hermanas, que éstas pudieron apreciar bien aquellos rasgos que no les resultaban desconocidos.
—Ben es el ayudante de la señorita Celia. Lo encontramos desfallecido dentro de la cochera y desde entonces está con nosotros —explicó Bab.
—Dime algo más acerca de él. A mí también me gustan los vagabundos —y pareció que era verdad lo que el hombre decía, lo confirmaba su expresión mientras escuchaba el relato de Bab matizado con sus comentarios infantiles que lo hacían más interesante.