Bajo las lilas
Bajo las lilas —Eso hubiese sido una mala jugada. Pero pienso escaparme con ustedes —y antes de que las niñas se diesen cuenta de lo que ocurrÃa, el señor Brown las cargó a ambas sobre sus hombros en tanto que Ben, acordándose que era domingo hizo un esfuerzo para dominarse y no ir dando vueltas de carnero hasta la puerta donde los estaba aguardando la señora Moss.
Después del desayuno Ben desapareció para reaparecer al cabo de unos momentos vestido con su traje dominguero, tan pulcro y tan bien puesto que su padre lo observó con orgullo y sorpresa mientras el niño se acercaba lleno de infantil satisfacción al poder lucir esas hermosas galas.
—¡Esto es lo que se dice un joven elegante. ¿Te has arreglado asà para salir a pasear con tu padre? —preguntó el señor Brown acariciando la cabecita, habÃan quedado solos en ese momento, pues la señora Moss y las niñas habÃan subido a arreglarse para ir a la iglesia.
—Pensé que podrÃamos ir a misa primero —sugirió Ben mirándolo tan contento que habrÃa sido imposible rehusarle nada.
—Yo estoy muy mal vestido, hijito; de otro modo te acompañarÃa con mucho gusto.