Bajo las lilas

Bajo las lilas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Papá fue siempre muy bueno conmigo y a mí me gusto ir a vivir con el después que abuelita murió. Estuve con ella hasta que cumplí siete años; luego papá me llevó consigo y me enseñó a montar. Hubieran tenido que verme entonces todo vestido de blanco, con un cinturón dorado, subido sobre las hombros de papá o colgado de la cola del viejo General que galopaba veloz mente o bien, siempre conmigo sobre los hombros papá conducía dos o tres caballas mientras yo agitaba unas banderas y la gente aplaudía delirante de entusiasmo.

—¡Oh!… ¿No te morías de miedo? —preguntó Betty temblando de sólo pensar en aquello.

—¡Qué esperanza!… ¡A mí me gustaba hacerlo!

—También a mí me hubiera gustado… —exclamó Bab entusiasmada.

—Luego aprendí a conducir los cuatro «ponnies» que tiraban de una pequeña carroza cuando desfilábamos —continuó Ben— o me sentaba sobre el gran globo que llevaba en el techo el gran carro arrastrado por Hannibal y Nero. Pero eso no me gustaba; el globo estaba muy alto y se sacudía mucho, el sol demasiado fuerte, los árboles me golpeaban el rostro y las piernas me dolían de tenerlas recogidas.

—¿Quiénes eran Hannibal y Nero? —preguntó Betty.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker