Bajo las lilas
Bajo las lilas Durante una semana Ben trabajo con mucho entusiasmo y nunca se le oyó protestar o quejarse no obstante las tareas rudas y desagradables que le ordenaba hacer Pat y lo monótonas y fastidiosas que le resultaban las faenas domésticas. Su único consuelo era saber que la señora Moss y el alcalde estaban satisfechos con él; sus únicos placeres, estudiar las lecciones mientras apacentaba las vacas y recitarlas por las tardes cuando se reunía con las niñas bajo las lilas para «jugar al colegio».