Bajo las lilas
Bajo las lilas —Mientras acomodamos a los niños el pastel irá enfriándose. ¡Hm!… ¡Qué deliciosamente huele!… —dijo Bab levantando la servilleta y metiendo la nariz dentro de la cesta para aspirar el apetitoso aroma.
—¡Deja un poco de olor para mÃ!… —ordenó Betty corriendo a aspirar la parte de sabroso aroma que le correspondÃa.
Las respingadas naricillas aspiraron con fruición mientras los ojos brillaban glotones al contemplar el rico pastel, tostadito y esponjoso, con una gran B dibujada con crema y un poco torcida hacia un costado.
—Recién a último momento mamá me dio permiso para decorarla. Por eso se torció. Pero daremos ese trozo a Belinda y asà quedará mejor —observo Betty, quien, por ser la madre de la homenajeada, dirigÃa la fiesta.
—Coloquémoslas aquà alrededor asà también ellas pueden ver —propuso Bah en tanto que saltando y brincando reunÃa a su pequeña familia.