Detras de la mascara
Detras de la mascara En guardia
—Si no le importa, señor Coventry, ¿podría decirme si ayer por la noche recibió la carta? —fueron las primeras palabras que saludaron al «amo joven» cuando salió de su habitación a la mañana siguiente.
—¿Qué carta, Dean? No recuerdo haber visto ninguna —respondió Gerald mientras se detenía, ya que las palabras de la criada le sorprendieron.
—Llegó en el preciso instante en que usted se marchó a la mansión Hall, señor. Benson fue a buscarle, ya que la nota era urgente. ¿Acaso no la recibió, señor? —preguntó la mujer con interés.
—Sí, pero creo que me había olvidado de ella hasta este preciso instante. Seguramente estará en el abrigo que llevaba ayer, si es que no la he perdido. Esa absurda representación me hizo perder la cabeza.
Al darse cuenta de que hablaba más para sí que para la criada, Coventry decidió volver sobre sus pasos y recuperar la carta.
Dean se quedó en el pasillo fingiendo estar arreglando las cortinas de la ventana del vestíbulo, aunque en realidad mirara furtivamente en un insólito ataque de curiosidad.
