Hombrecitos
Hombrecitos Tommy, Nat y Medio-Brooke comenzaron protegiendo a Dan, al verlo objeto del desprecio de los demás muchachos; pero muy pronto sintieron que existÃa cierta fascinación por el niño malo y le admiraron más y más, cada cual por diferente razón. Tommy lo admiraba por diestro y valeroso; Nat querÃa pagar su deuda de antiguo afecto, y Medio-Brooke lo consideraba como viviente libro de historia, pues el salvajito siempre estaba dispuesto a referir algunas de sus muchas e interesantes aventuras. A Dan le gustaba la predilección de los tres niños que le eran más simpáticos, y se esforzaba por hacerse agradable.
Los señores Bhaer sorprendidos y ansiosos esperaban que el trato y la influencia de los tres niños beneficiarÃan a Dan, sin daño para nadie.
Dan notaba que tenÃan poca confianza en él, y en vez de procurar inspirarla, se complacÃa en mostrarse peor de lo que era, en defraudar las esperanzas de sus protectores y en irritarlos.
Papá Bhaer no consentÃa la lucha, por no considerar como ejercicio varonil ni como prueba de valor el que dos chicos se zurrasen mutuamente para diversión de los demás. Toleraba toda clase de juegos y ejercicios arriesgados, pero se oponÃa a que, por pasatiempo, los muchachos se estropeasen los ojos o las narices a puñadas.