Hombrecitos
Hombrecitos —Hace muchos años, pasé un rato parecido —contestó tÃa Jo.
—Hubiera querido conocerla entonces; debÃa ser una niña muy alegre —insinuó Nat.
—Aun cuando me avergüence decirlo, debo confesar que fui muy traviesa.
—A mà me gustan las niñas traviesas —exclamó Tommy.
—¿Por qué no me acuerdo de cuando tú eras niña, tÃa Jo…? ¿Es porque entonces era muy chico…? —preguntó Medio-Brooke.
—Justamente.
—Quiere decir que entonces yo no tenÃa memoria; tÃo asegura que las facultades intelectuales se van desarrollando a medida que crecemos, y la memoria, que es una de mis facultades intelectuales, no se habÃa desarrollado en mà cuando tú eras niña, y por eso no recuerdo cómo eras entonces —explicó gravemente Medio-Brooke.
—Mira, pequeño Sócrates, reserva esos problemas para cuando hables con tu tÃo —dijo mamá Bhaer.
—Asà lo haré —contestó el filósofo.
—¿Nos vamos ya? —murmuró Nan.
—SÃ, a menos que prefieran quedarse sin comer, y me imagino que la diversión no les habrá quitado el apetito.