Hombrecitos
Hombrecitos Delicadísima por naturaleza, influía saludablemente sobre los descuidados muchachos que la rodeaban. No se dejaba tocar bruscamente, ni por manos sucias, resultando de ello un consumo extraordinario de jabón, porque los muchachos estimaban como señalado honor el que se les permitiera llegar a Su Alteza, y les dolía mucho verse rechazados, y oír que Pelito de oro les decía: «¡Vete, que estás sucio…!».