Hombrecitos
Hombrecitos —Veo dinero; uno, cuatro, otro…, un dólar —insistió Billy.
—Basta de bromas —murmuró Tommy, y al encaramarse para tomar la tiza se encontró con cuatro monedas acompañadas de un pedacito de papel que decÃa: «Para Tom Bangs».
—¡Cáscaras! —gritó el chico, y tomando las monedas entró en la casa, gritando—: ¡Aquà está! ¡Mi dinero! ¿Dónde anda Nat…?
Apareció Nat, y fue tan espontánea su alegrÃa y tan grande su sorpresa, que todos le creyeron cuándo afirmó:
—Nunca he tocado su dinero. Ni lo tomé, ni lo he devuelto. Créanme y trátenme de nuevo como un amigo.
Estrechándole cordialmente la mano, dijo Tommy:
—Me alegro muchÃsimo de que tú no hayas sido. ¿Quién habrá sido…?
—Poco importa, ya que apareció el dinero —insinuó Dan, mirando satisfecho el alegre semblante de Nat.
—¡Vaya si importa! No me gusta que mis cosas sirvan para hacer juegos de manos.
—Ya descubriremos al autor, a pesar de que ha empleado caracteres impresos para que no se le conozca la letra.
—Medio-Brooke hace muy bien las letras de imprenta.