Hombrecitos
Hombrecitos Cuando Medio-Brooke, después de que lo convencieron de que debía romper el poema, lo rompió, se le concedió la palabra a Tommy, que habló de este modo:
—A última hora me acordé que tenía que escribir mi composición; pero como ya no quedaba tiempo, he pensado leer esta carta que dirijo a mi abuelita. Le digo algo sobre los pájaros, por lo tanto no está fuera de lugar.
Tropezando en borrones y garabatos leyó lo siguiente:
Mi querida abuela: