Hombrecitos
Hombrecitos —¿Verdad que se abre por la espalda…? —preguntó Dick al maestro. Este hizo ademán afirmativo, y satisfecho el pequeño orador, continuó:
«Bueno, pues la libélula sale de una vez y se pone al sol; luego se robustece; después extiende las alas, y vuela, y vuela, y nunca más vuelve a ser oruga. Y nada más sé; pero procuraré averiguar qué hace, porque me maravilla que un gusano feo se convierta en lindÃsima libélula».
El orador fue muy aplaudido. El auditorio pensó que algún dÃa el pobre Dick lograrÃa su deseo, y tras los años de tristeza y dolor, abandonando su contrahecho cuerpecillo, hallarÃa forma bellÃsima en el mundo de la luz eterna.
TÃa Jo llamó al chico, lo besó y le dijo:
—Nos has contado muy bien una historia lindÃsima. Ya se lo escribiré a tu mamá.
Dick quedó muy satisfecho y se propuso adquirir una libélula en la época de transformación para ver cómo abandonaba la forma de gusano.
Dolly habló acerca de «El pato», con un sonsonete escolar, por haber aprendido de memoria las observaciones.