Hombrecitos
Hombrecitos Así diciendo, Nat sacó de su chaqueta un pájaro, que parpadeó y sacudió las plumas asustado.
—¡No lo toquen! ¡Yo se los enseñaré! —murmuró Nat.
Primero puso un sombrero de papel sobre la cabeza del animalito; los muchachos rieron de lo gracioso del efecto. Luego le colocó unos anteojos del mismo material, con lo cual la lechuza resultó tan ridícula, que la algazara infantil aumentó. El experimento terminó haciendo que el ave se incomodara y se agarrase a un pañuelo. Después la soltaron y el animalito se colocó en un travesaño sobre la puerta, contemplando a la reunión con soñolienta dignidad.
—Tiene la palabra George.
Zampabollos se adelantó y dijo:
«He leído y aprendido mucho acerca de los topos; pero… se me ha olvidado casi todo. Sólo recuerdo que hacen agujeros para vivir en ellos; que se les caza echando agua en el agujero, y que para vivir necesitan comer mucho. He dicho». (Grandes carcajadas y sonrisas alusivas a la voracidad del orador).
—¿Hay alguien que quiera hacer uso de la palabra…? ¿Se levanta la sesión…? —preguntó el señor Bhaer.
—¡Eh! ¡Que no hemos acabado! —exclamó impetuosamente Tommy, guiñando un ojo al maestro, y haciendo con la mano una lente.